EL NACIMIENTO DEL PERRO



El celo:

El nacimiento de los cachorros tiene su primer origen en lo que ordinariamente se llama el "celo" de la perra. Normalmente, las hembras pasan por dos períodos de celo al año. El primero en absoluto llega a los 8-9 meses de vida, y aun más tarde, según el clima, la raza, el tipo de alimentación y la época del año en que ha nacido. El comienzo del celo se reconoce por un hinchazón de la vulva y, casi siempre, por pequeñas pérdidas de sangre, para quien acostumbra a tener en casa una hembra, este es el momento de salvaguardar alfombras y divanes poniendo a la perrita una "braguita" de plástico con algodón hidrófilo absorbente, que se vende en diversas medidas en los comercios especializados.

El celo dura quince días. La primera semana, la de las pérdidas de sangre, es inocua para el apareamiento; en cambio, en la segunda, la hembra da muestras de aceptar al macho: desde ese momento y durante 8-9 días, la perra puede quedar preñada porque ha comenzado la ovulación.

Quien no quiera cachorros, habrá de tener a la hembra aislada y hacer con ella sólo breves paseos, llevándola siempre a la cadena y con la cintura protectora. Si se desean cachorros, para obtener la fecundación se necesitan dos apareamientos en el plazo de 48 horas. En general, un solo apareamiento es suficiente; el segundo da la certeza de futuras crías. Después del apareamiento, la hembra deberá estar tranquila durante unos diez días, sin someterla a demasiada actividad ni a largos viajes. Para hacer menos perceptible a los machos, y sobre todo a los que llegarían de lejos, el olor emanado por la hembra en celo, existe en el comercio repelentes fisiológicos caninos, es decir, productos desodorantes a base de clorofila, ya para uso oral,, ya para uso externo. La píldora anticonceptiva para las perras aún no ha sido perfeccionada y los veterinarios desaconsejan el uso por el momento, porque no hace más que retrasar el celo en unos 10-12 días y puede provocar infecciones y metritis. Para evitar definitivamente que la perra quede en estado interesante, hay la posibilidad de una intervención quirúrgica consistente en atar los conductos ováricos, pero debería realizarse hacia el quinto mes de vida y desde luego antes del primer celo. Inicio


Si la perra mostrara un insólito interés por el macho fuera del período de celo, se trata de ninfomanía, un hecho neurótico, o también podría depender de enfermedad del complejo genital. Como es sabido, el macho siente mucho reclamo del sexo y el amo no debe olvidarlo. Los machos jóvenes a veces intentan por instinto realizar el movimiento del acto sexual sobre las cosas y la personas, pero basta una enérgica palabra con un pequeño golpe en el lomo para que cese. Los perros guías para ciegos son con frecuencia hembras castradas, a fin de que, mientras están en servicio, no se desvíen atraídas por el reclamo sexual. La castración, es decir, la supresión de los testículos del macho ( aunque el término se usa también para la ablación de los ovarios femeninos) es una operación difícil y peligrosa para el perro, porque los testículos están coligados con complicados canales sanguíneos. En caso de eczema, úlceras, tumores en el escroto, decidirá el veterinario se hay que intervenir quirúrgicamente.

Según los tratadistas ingleses, no es exacto afirmar que el macho y la hembra sufren si en su existencia no llegan a un apareamiento completo. Faltando el estímulo psíquico, el perro puede vivir tranquilamente sin apareamiento. En cambio, según otros, la hembra debería tener por lo menos una camada.

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El apareamiento:

Para el apareamiento es mejor escoger el período de diciembre a marzo, así los cachorros nacerán y crecerán en la mejor estación. Por el contrario, las crías que nacen en otoño se encuentran pronto con el frío, la humedad y las enfermedades del invierno. Con todo, en las razas de talla grande, las camadas de otoño pueden dar perros más fuertes y resistentes.

En la perra es posible la fecundación artificial, consentida para la inscripción en el Libro de Orígenes con tal de que vaya avalada por el testimonio escrito del médico que haya asistido a la operación. No es aconsejable hacer cubrir a la perra en el primer período de celo; es mejor después del tercer. Al propietario del macho corresponde, por costumbre, la primera elección de un ejemplar en la camada de sesenta días.


La gestación:

El período de gestación de la perra dura unos dos meses, de 58 a 65 días, y varía según la raza, la edad y el número de los cachorros en formación. Si el parto se hace esperar más allá de esos límites, el animal está en peligro y se debe advertir al veterinario. Señales de que la perra está encinta podrían ser el desinterés por el macho, la desaparición del celo antes del período previsto, la hinchazón de las mamas; pero la señal más banal y segura es el abultamiento del abdomen, que sólo se hace visible hacia el final del primer mes.

En cuanto la perra está en estado interesante, hay que observar algunas reglas higiénicas fundamentales. Los indispensables paseos no serán demasiado largos ni movidos, la alimentación habrá de ser abundante pero no excesiva, sólo con un ligero aumento de la carne; por último, el agua para beber nunca será demasiado fría. En el último mes deben evitarse los baños y la limpieza se limitará al cepillo. Higiene, tranquilidad, movimiento, aire, buena nutrición, son el secreto para llevar a buen puerto la gravidez de la perra. Si todo procede con regularidad, es necesario que el veterinario visite a la gestante un mes antes del parto ( podrá prescribir una cura de vitamina, calcio, aceite de bacalao) y la segunda visita de control se hará hacia el quincuagésimo día de gestación.

Algunos días o algunas horas antes del parto previsto, la perra prepara para sí y para sus cachorros la "cama" y aparece agitada. Por último aúlla por los dolores de parto que aparecen con intervalos cada vez más cortos. Se le habrán hinchado mucho las mamas y el vientre habrá adquirido la forma característica de la perra grávida.

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El parto:

Si el paro se presenta normal, el animal no necesita ayuda. con todo, bien estará que una persona, aquélla a la que la perra se ha aficionado más, esté cerca y vigile discretamente.

Los cachorros nacerán alrededor de un cuarto de hora de distancia el uno del otro y a veces pasa más tiempo. La madre se encarga de todo: libera a sus pequeños de membrana, corta el cordón umbilical los dispone de manera que se hallen cómodos y puedan mamar su leche.

Los partos anormales pueden ocurrir por dificultad de expeler el feto, ya por posición anómala, por su gran tamaño, o también por contracciones demasiado débiles. En tales condiciones, debe intervenir el veterinario.

Concluido el parto, se dejará a la perra tranquila al calor, colocada en una cama limpia, y no se permitirá a extraños acercarse a ella.

Si se observan indicios de debilidad, se suministrará a la madre una cucharadita de café. Durante dos días, la alimentación será de leche y caldo y después se pasará a un alimento más nutritivo. Al cabo de unos días, bien estará que el veterinario visite a la perra y a sus pequeños, prescriba curas adecuadas y de consejos para un buen crecimiento.


Trastornos relativos al parto:

En los días anteriores o siguientes al parto, pueden darse trastornos en las mamas, que aparecen hinchadas, doloridas y segregan una leche amarilla y grumosa: se trata de mastitis. Es un mal que debe curarse en seguida, pues puede hacerse doloroso y causar abscesos. De todas maneras, puede prevenirse manteniendo en la máxima limpieza la "cama" de la perra y especialmente el pelo próximo a las mamas. La mastitis puede ser causada también por los arañazos y mordiscos de las crías. La curación se hace rápida con antibióticos, pero una cura casera puede consistir en la aplicación de baños tibios de agua y sal. Tumores en la mamas no son raros en hembras ancianas y su único remedio es la intervención quirúrgica.

Pueden presentársele a la hembra otros trastornos después del parto, es decir, el prolapso de la vagina o del útero. Su reducción es obra exclusiva del veterinario. Después de un parto difícil o de un aborto, puede presentarse una inflamación del útero, que se llama metritis, que debe curarse con antibióticos e irrigaciones locales. Para prevenirla se recomienda la máxima higiene de la "cama" antes y después del parto. Inicio


No debe olvidarse que la perra puede incurrir en el aborto, aunque éste sea raro. Puede ser provocado por un trauma por fatiga, viajes, caídas, golpes, miedos, frío, enfermedades, o también por fuertes purgantes o medicinas inadecuadas. El aborto natural no exige curas particulares, pero es necesaria la visita del veterinario para controlar la existencia de peligro de infecciones. Hasta que no esté totalmente curada, la perra debe estar muy tranquila, bien nutrida, cuidada en su higiene y se aconseja no hacerla cubrir en el siguiente celo. El aborto puede ser también provocado, y se requiere en general cuando la hembra ha sido cubierta por un perro bastardo o de raza diferente, si no se quieren esos cachorros, o no se quiere cachorros en absoluto. Para el aborto provocado se recurre a inyecciones de estrógenos, que deben practicarse entre el quinto y el decimoquinto día de gravidez, y esto para tener la certeza de conseguir resultados positivos sin dañar a la perra. Si la gestación es avanzada, el aborto provocado puede causar infecciones porque los fetos no son expulsados totalmente; por lo tanto es mejor no intervenir y esperar al parto y preparar una colocación de los cachorros. Pero en fin de cuentas es mejor impedir la gravidez vigilando con paciencia al animal en el período de celo.


Parto cesáreo:

La perra parturienta, sobre todo si es de tamaño pequeño, puede a veces no tener fuerza para resolver el paro normal, por lo que el veterinario tendrá que intervenir con el cesáreo, intervención quirúrgica para extraer el feto a través de la paredes abdominales. En general tienen partos difíciles las razas Bulldog y Pequinés, cuyas hembras tienen anchas espaldas y costados estrechos y que procrean cachorros con el cuarto anterior más ancho que el paso pélvico materno. La perra soporta bien hasta dos cortes cesáreos; es desaconsejable el tercero.


Esterilidad:

La perra puede también se estéril. Esto puede depender de muchas causa: falta de ovarios, defectos en el útero, obesidad, moquillo. En la esterilidad sin causas definidas, el veterinario prescribirá una cura de vitamina E en gotas. En el macho no es frecuente la esterilidad y puede depender de anomalías de lo órganos genitales y de defectuosa producción de esperma. También puede presentar el perro anomalías en los testículos: la más normal es el "refugio" de uno o de los dos en otro lugar fuera de la bolsa, es decir, en la ingle o en el abdomen. Cuando tal anormalidad es doble, el perro es infecundo; pero con un solo testículo es sus sitio, puede fecundar. Algunas asociaciones canológicas no admiten la anormalidad, puesto que en ciertos casos se trata de una forma hereditaria. Par un regreso a la normalidad, puede intentarse una cura hormonal.

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Lactancia:

El cachorro chupa la leche de la madre durante cuatro o cinco semana. Lo ideal serían ocho semana, a lo máximo, diez. Recibirá así el alimento completo para poder afrontar la vida de adulto. Si los cachorros son muchos, la madre se consumirá amamantándolos a todos, por lo que hay que cuidar bien su alimentación y vigilar las condiciones de sus mamas, mientras en el momento del destete hay que suministrarle ligeros purgantes salinos.

Cuando el cachorro haya superado los primeros quince días de vida, sus tomas deben completarse con alguna cucharadita de té, con gotas de zumo de limón o de naranja, con algún poli vitamínico. A los dos meses, podrá pasar a la alimentación normal a base de arroz y carne picada.

A veces ocurre que las camadas quedan sin alimento, o porque la madre ha muero de sobreparto o porque está sin leche. Para resolver el problema, lo ideal sería encontrar una perra-nodriza que sólo tuviera dos o tres cachorros, pero con éste sería un caso de mucha suerte, es mejor pensar siempre en la alimentación artificial: el biberón. En los 10 - 15 primeros días de vida se suministran al animalito uno 10cc. De leche descremada predigerida 6-7 veces en las veinticuatro horas, o también la llamada leche maternizada, es decir, un huevo entero, con clara y yema, bien batido en 100 gramos de leche de vaca. Si se puede procurársele, es óptima la leche de oveja, la más parecida a la de la perra, con la adición de vitaminas. Si no es posible dar calcio al perro en fase de crecimiento, puede triturarse finamente en la carne o en la sopa media cáscara de huevo, durante uno o dos meses.

Al perro se le considera cachorro hasta los seis meses de vida, pero sigue siendo cachorro grande hasta los 12-18 meses. Desde las primeras semanas debe visitarlo en veterinario, que le administrará las vacunaciones de rigor contra el moquillo, la leptospirosos, la hepatitis vira, todas ellas enfermedades gravísimas. El cachorro, sobre todo si ha nacido en invierno, debe ser tenido en ambiente de 20-22º, aislado de la humedad. Puede salir al sol al mes. Nace con los ojos cerrados y se le abren a los 4 días. Una perra puede parir hasta dieciséis cachorros, pero hay que procurar que amamante como máximo tantos cuantas mamas, es decir, diez.



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